Relación que existe entre la
coordinación psicomotriz fina (óculo- manual), la maduración neurológica y la
producción de textos.
Existe
una serie de etapas por la cuales debe pasar un niño para que este pueda
adquirir un desarrollo físico y mental, y para que pueda alcanzar la maduración
neurológica de acuerdo a la fase en la que se encuentre.
La
motricidad fina juega un papel esencial en este desarrollo, la cual, es el
resultado de los logros alcanzados por el niño en el dominio de los movimientos
finos de las manos, pies, la coordinación óculo-mental, la orientación especial
y la lateralidad, todo esto se posibilita con la maduración neurológica en la
cual se encuentra el niño, así como con todas aquellas experiencias de
aprendizaje en las que ha sido participe, las que también posibilitan la
adquisición de nuevos conocimientos y habilidades.
De
acuerdo con la etapa de maduración neurológica en la que se encuentre el
infante podrá realizar diversas actividades en las que se encuentra implícita
la motricidad fina y por ende,
desarrollará conocimientos y capacidades, por ejemplo, podrá sujetar y utilizar
correctamente un lápiz, posteriormente será capaz de aprender y poder trazar
grafías que lo encaminarán a la adquisición de la lecto-escritura, es decir, de
leer y escribir con una intención comunicativa, comprendiendo aquello que le
comunican y que intenta comunicar. Posteriormente, podrá producir textos con
coherencia y cohesión, haciendo un uso correcto del léxico y de la sintaxis, en
los cuales atienda la intención comunicativa, función narrativa y trama de cada
texto, produciéndolos correctamente de acuerdo a sus características.
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